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miércoles, 29 de septiembre de 2010

Merengadas

Una cosa me lleva a la otra y parece que además estoy inspirada.
Ayer tuvimos una tarde de lo más ajetreada: primero fuimos a la guarde a reservar formalmente la plaza. Esa guarde nos gusta mucho aunque sus instalaciones no sean modernas, se ve que tiene unos años y una obra no le vendría mal, pero tanto las buenas referencias que me han dado de ella como la buena impresión que nos han causado tanto las trabajadoras como los métodos que tienen, han hecho que nos decidamos.

Después fuimos a casa de un amigo que tiene una bebita de 1 año. Él y su mujer estaban locos por quitarse de encima trastos y ropita que ya le queda pequeña y como son 13 los meses que se va a llevar con la mía ¡Perfecto! Porque si yo creía que ya tenía ropa más que de sobra, ayer por la tarde junté la suficiente como para montarme un puesto en el mercadillo... y forrarme.

Después corriendo para casa cargados con unos 25 kilos de ropa, bañerita (vamos por la segunda, así que una la llevaremos al pueblo de mi marido, que ir habrá que ir y cuando vayamos habrá que bañar a la Nena), otra sillita para el coche (que como tenemos uno cada uno nos viene de lujo) y la compra del Mercadona, que venían Abueloscoquetos a cenar. Supuso 2 viajes de coche-ascensor cargados hasta la bola, Papácoqueto bastante más que yo, para qué negarlo jejejeje

La verdad es que no había tenido tiempo de mirar la barbaridad de ropa que esta pareja nos había pasado, así que aprovechando que Abuelacoqueta llegó, nos pusimos manos a la obra con la purga.
Y es en esta parte cuando me reafirmé en que mi madre y mi suegra no son tan diferentes...

Muchísimas prendas, la mayoría de hecho, no las voy a aprovechar. Bien porque las veo algo desgastadas y no tengo necesidad dada la cantidad ingente de ropita que hemos acumulado, o bien porque directamente no son de mi agrado. Pero no solo es que no sean de mi agrado, es que es ropa que viene con las etiquetas de precio y todo del Corte Inglés, es decir, que a la mujer de mi amigo se han dedicado a regalarle ropa Merengue con la que no ha querido vestir a su hija... igual que yo no se la voy a poner a la mía.

Pero ahí entra Abuelacoqueta en acción, alucinada con los patucos de punto, los jerseys con lazos, los gorritos de la casa de la pradera...

Abuelacoqueta: Mamácoqueta, pero si es precioso!!!
Mamácoqueta: Mamá, por Diosssssss, estarás de broma...
Abuelacoqueta: Tú tráetelo para mi casa, que yo se lo pongo cuando tu no estés.
Mamácoqueta: Vieja, por encima de mi cadáver.

Y es que hace un par de semanas Suegra estuvo de visita en casa y se trajo un montón de revistas de labores y de punto infantil para enseñármelas y hacerle ropita a la Nena... Yo alucinaba... Porque la ropa que me mandaron ayer era merengue total, pero la que Suegra quería hacer además tenía un estilo rococó que cortaba la respiración. Algo así como esto:





Casi que me entra la risa... le pregunté que si la revista era de los años 30... a lo que me contesta "No, del año 91..." JAJAJAJAJAJA "Suegra, no puedo ponerle eso a mi Nena, yo te lo agradezco, pero te vas a pegar la paliza haciendo punto para nada, de verdad... " Y yo esto se lo contaba después a mi madre pensando que me entendía, pero resulta que tengo al enemigo en casa.

martes, 28 de septiembre de 2010

Suegra no hay más que una

Y menos mal!!



Esto no es solo aplicable a las suegras, por supuesto podemos meter en el mismo saco a nuestras propias madres, pero en esta ocasión a la que voy a despachar es a la susodicha... Porque anécdotas con la familia política he acumulado más en estos nueve meses de embarazo, que en los 8 años de relación con Papácoqueto.

Cuando supimos que estábamos embarazos hicimos un viaje al pueblo de Papácoqueto para darle la buena nueva a la familia, estas cosas considero que es mejor contarlas en persona que no por teléfono. No es que estén muy lejos, a unos 150km de distancia, pero la verdad es que no pasamos allí muchos fines de semana porque nos aburrimos los dos como ostras... Cómo explicarlo... La casa de mi suegra (y la mentalidad, he aquí el quiz de la cuestión) parecen sacadas de la serie Cuéntame.

Pues nada, dicho y hecho. Llegamos por la tarde y durante la cena les damos la noticia. Suegra contentísima, a Suegro parece que le han contado que la que está preñada es la cochina que tiene en el campo (casi ni aparta la vista del televisor), Cuñado, de 15 años, se pone colorado como un tomate (imagino que se le pasaría por la mente la forma en que nos quedamos embarazados) y hasta ahí todo bien.

Al día siguiente estaba Suegra preparando la comida por la mañana y me asalta con La Conversación:

Suegra: ...Pero tanto tú como tu madre trabajáis, ¿Qué vais a hacer con el bebé? (el sexo aún era indefinido)
Mamácoqueta: Pues tras la baja maternal tendremos que meterlo en una guarde.
Suegra: Pobrecito, tan pequeño... ¿No te da pena?
Mamácoqueta: Pues claro Suegra, pero qué remedio.
Suegra: La Felipa, la que vive dos casas más arriba, su hijo también vive en la ciudad y la nieta vive con ella
Mamácoqueta: ?¿¿?
Suegra: Que sí, que lo traigáis para acá y os lo crío yo
Mamácoqueta: Jejejeje... Esto... No. 
Suegra: Que sí, que va a estar mejor. Y vosotros venís los fines de semana a verlo o recogerlo.
Mamácoqueta: ...No
Suegra: Que sí, si os váis a ahorrar mucho dinero
Mamácoqueta: ...No
Suegra: Y por qué no?
Mamácoqueta: Porque con quien tiene que estar es con su padre y con su madre, que somos NOSOTROS.
Suegra: Pero si es lo mejor, no ves que no tienes tiempo para dedicarle?
Mamácoqueta: ?¿

(Inciso---> Mi trabajo es de 7:30h a 15h en invierno y en verano se reduce de 8:00h a 14:00h, de Lunes a Viernes, lo que considero un lujazo comparado con otras pobres madres trabajadoras)

Suegra: Ya te digo yo que es lo mejor
Mamácoqueta (hasta el forro ya): Suegra, ¿Qué parte del NO es la no entiendes?

A todo esto, suegra pone su mejor sonrisa de aquínohapasadonada y sigue con sus quehaceres culinarios.

No veía el momento de contárselo a Papácoqueto, realmente me sentí indignadísima. Una cosa es intentar ayudarnos, pero yo me sentí como si me tomara por una niñata inepta incapaz de sacar un hijo adelante. Papácoqeto no se lo podía creer:  "A mí no me dice esas cosas... Córtale el rollo la próxima vez, de todas formas creo que lo has malinterpretado ¿No?"

No, seguro que no...

Porque Suegra no entiende que su hijo sobreviva al lado de alguien como yo, que no plancha las sábanas, ni los calzoncillos, ni de hecho la mayoría de las cosas.  A ver, una camisa o un pantalón de pinza sí que los plancho, pero unos pantalones vaqueros o una camiseta de algodón lo que hago es que la sacudo y la tiendo estiradita y va que chuta. Ni tampoco comprende como puedo ponerle un plato precocinado para cenar, o mejor aún, que sea él quién planche o cocine.

Pues nada, que nos íbamos ya de vuelta para casa y le trae a Papácoqueto un par de camisetas y de calzoncillos que le había lavado (a mano por supuesto ¡Ja! Que para eso lo quiere más que yo...) Él aprovecha para ponerse una de las camisetas esas, a lo que le dice Suegra mirándome de reojo: Hijo, pero qué guapo estás con la ropa bien planchadita!!