Hoy he tenido revisión con la tocóloga y monitorización para ver como iba el embarazo.
Parece que ya estoy "a punto de caramelo"... aparte de que tengo la barriga bastante baja, me ha explicado que el cuello del útero está blandito. Por lo visto del tapón mucoso no hay ni rastro, he debido perderlo sin darme cuenta duchándome o en cualquiera de las miles de veces que me he levantado a orinar por las noches sin encender la luz...
Además me ha mirado el estado del líquido amniótico con con una especie de cánula con luz (no me he quedado con el nombre del procedimiento), me ha confirmado que está claro y perfecto, pero también me ha prevenido que es bastante probable que a raíz de la exploración e encuentre molesta.
¡Dicho y hecho! Aunque no tengo contracciones, las molestias son evidentes... Y tengo unos pinchazos de lo más tontos. Veremos si no acabo pariendo este fin de semana...
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viernes, 1 de octubre de 2010
lunes, 27 de septiembre de 2010
Vaya nochecita
Hace ya cosa de un mes que por las noches me despierto con contracciones ligeramente dolorosas pero no regulares y bastante espaciadas. Cuando se lo comenté a la matrona ella me dijo que era lo más normal del mundo, que no me preocupara pues es parte del proceso de borrado del cuello del útero y que es hasta bueno, porque cuanto más borrado lo tenga llegado el momento, más ágil será la dilatación.
Pero esta madrugada lo he pasado fatal... Sobre las 5 de la mañana me desperté con unos dolores intensísimos, además Gato debía notar algo raro porque estaba especialmente pesado y cariñoso. Entre las contracciones y Gato intentando ponerse encima mía para darme arrullos, terminé por levantarme de la cama y probar suerte en el sofá.
Por supuesto Gato no conforme, me siguió. Empecé a sentir contracciones cada vez más dolorosas y más seguidas, las empecé a cronometrar y me venían cada 2 o 3 minutos "¡Ea! ya estamos de parto..." pensé, aún así no quise despertar a Papácoqueto, que se encontraba en el séptimo sueño, y opté por seguir contando contracciones e intentar relajarme.
Estuve así aproximadamente media hora, hasta que las contracciones empezaron a espaciarse cada vez más, el intenso dolor remitió quedándose en una ligera molestia y volví a acostarme.
El resto del día lo he pasado con el cuerpo raro. No es que esté mal, pero tampoco estoy bien... de vez en cuando noto alguna contracción no dolorosa (que hasta ahora siempre me habían venido por la tarde-noche y nunca por las mañanas), pero no me han impedido lo más mínimo dedicarme con desenfreno a la que se ha convertido en mi tarea favorita: limpiar la casa. Porque vaya, eso sí, a pesar de todo me ha dado otra vez por preparar el nido como las locas y no he dejado rincón de la casa por frotar ni pelo de Gato por recoger.
Hace un rato ha llamado mi madre por teléfono y le he comentado lo que me ha pasado. Ella, que además de tener la experiencia de tres hijos es enfermera y algo más puesta que yo está en estos menesteres, me ha dicho que me relaje, que pare de limpiar como las locas y que no tiene que significar que vaya a ponerme de parto YA, pero que desde luego mucho no queda...
Así que nada, aquí estoy esperando a ver si la Nena se decide o no a salir... Porque estar embarazada ha sido y es una experiencia fabulosa, pero ya empiezo a estar un poco harta e impaciente. Tengo ganas de quitarme este peso que llevo dentro, que ya más que un peso es un auténtico lastre, pero sobre todo estoy deseando verle la carita y acunarla en brazos.
Pero esta madrugada lo he pasado fatal... Sobre las 5 de la mañana me desperté con unos dolores intensísimos, además Gato debía notar algo raro porque estaba especialmente pesado y cariñoso. Entre las contracciones y Gato intentando ponerse encima mía para darme arrullos, terminé por levantarme de la cama y probar suerte en el sofá.
Por supuesto Gato no conforme, me siguió. Empecé a sentir contracciones cada vez más dolorosas y más seguidas, las empecé a cronometrar y me venían cada 2 o 3 minutos "¡Ea! ya estamos de parto..." pensé, aún así no quise despertar a Papácoqueto, que se encontraba en el séptimo sueño, y opté por seguir contando contracciones e intentar relajarme.
Estuve así aproximadamente media hora, hasta que las contracciones empezaron a espaciarse cada vez más, el intenso dolor remitió quedándose en una ligera molestia y volví a acostarme.
El resto del día lo he pasado con el cuerpo raro. No es que esté mal, pero tampoco estoy bien... de vez en cuando noto alguna contracción no dolorosa (que hasta ahora siempre me habían venido por la tarde-noche y nunca por las mañanas), pero no me han impedido lo más mínimo dedicarme con desenfreno a la que se ha convertido en mi tarea favorita: limpiar la casa. Porque vaya, eso sí, a pesar de todo me ha dado otra vez por preparar el nido como las locas y no he dejado rincón de la casa por frotar ni pelo de Gato por recoger.
Hace un rato ha llamado mi madre por teléfono y le he comentado lo que me ha pasado. Ella, que además de tener la experiencia de tres hijos es enfermera y algo más puesta que yo está en estos menesteres, me ha dicho que me relaje, que pare de limpiar como las locas y que no tiene que significar que vaya a ponerme de parto YA, pero que desde luego mucho no queda...
Así que nada, aquí estoy esperando a ver si la Nena se decide o no a salir... Porque estar embarazada ha sido y es una experiencia fabulosa, pero ya empiezo a estar un poco harta e impaciente. Tengo ganas de quitarme este peso que llevo dentro, que ya más que un peso es un auténtico lastre, pero sobre todo estoy deseando verle la carita y acunarla en brazos.
sábado, 18 de septiembre de 2010
Mala leche condensada
No sé qué me ocurre, pero llevo unos días con un odio irracional contra el mundo... es como una especie de síndrome premenstrual a lo bestia. Todo, absolutamente todo me molesta. Y cuanto más cercana y querida es la persona que interactúa conmigo, más probabilidades tiene de llevarse el mordisco en la yugular.
Intento controlarme porque sé que todo es producto de algún subidón/bajón hormonal, pero hay ocasiones en que es superior a mí y reviento.
Ayer casi le pego a Abuelacoqueta, que vino a traerme cositas para la nena por la mañana y aproveché para invitarla a café. Mientras se servía el azúcar en el suyo, tuvo la mala fortuna de dejar caer un poco de azúcar dentro del cajón de los cubiertos que había dejado abierto al sacarse la cucharilla de café. En este punto hubo dos factores desencadenantes, el primero el hormonal, el segundo la fiebre de maniática de la limpieza en la que me encuentro inmersa... Vaya rapapolvo le eché a mi pobre mamá!!
Esta mañana, de nuevo imbuida desenfrenada y febrilmente en mi manía por la limpieza, he perseguido a Gato por toda la casa fregona en mano porque no se estaba quieto y me iba pisoteando allá por donde yo iba fregando... pero es que el animalito se las trae, que sabe de sobra que no puede pisar lo mojado, pero hoy sábado por la mañana Papácoqueto estaba en casa y Gato se siente protegido y fuerte cuando Papá está cerca y hace lo que le da la real gana.
Y el turno de Papácoqueto es cada vez que abre la boca, o si no la abre porque no la abre... Vamos, que no paro de ladrar en todo el día, a todos, hagan lo que hagan.
Espero que esta fase se me pase rápido, porque no me soporto ni yo.
lunes, 13 de septiembre de 2010
¡Se acerca el momento!
En estos momentos me encuentro embarazada de casi 37 semanas y me parece mentira que en menos de un mes vaya a tener a mi nena en brazos.
Durante todos estos meses me he sentido muy bien y muy tranquila, debo dar gracias a que he pasado un embarazo fantástico sin náuseas y sin achaques de ningún tipo, ni siquiera los típicos a pesar del barrigón que he arrastrado a más de 40 grados todo el verano por medio sur de España y Portugal en autocaravana...
Porque eso sí debo reconocerlo, y es que ¡No he parado!
Incluso la tocóloga me sugirió que debería tranquilizarme un poco, que tanto trajín en vacaciones no era bueno para el bebé. Pero qué queréis que os diga, yo me encontraba fenomenal, con ganas de pasarlo bien y en todo momento he sentido que mi bebé estaba a gusto...
Pues eso, que se acerca el momento del parto y estoy como una rosa. Antes de quedarme embarazada e incluso al principio de la gestación el asunto parto-dolor-pinchazoepidural-sangre-episiotomía era algo que me quitaba el sueño, sin embargo poco a poco lo he ido asimilando (supongo que será cosa del instinto) hasta llegar al punto de verlo y sentirlo como la etapa final y natural de esta aventura que es el embarazo. Papácoqueto, en cambio, está aterrado con todo este asunto... y eso que me está acompañando a las charlas de preparación al parto y se está implicando al máximo, pero dice que si de él dependiera y tuviera que pasar por lo que yo estoy pasando y me queda por pasar, no tendríamos hijos.
Y superada esta fase de terror paritorio por mi parte, resulta que me encuentro con que me asaltan otros temores que en un principio ni me había planteado: la Familia. Sí, la Familia... ese extraño clan al que pertenecemos, del que no podemos deshacernos y que además hacen lo que hacen (casi siempre) por amor.
Nuestro bebé va a ser el primer nieto tanto por parte de Papácoqueto como por la mía, así que podéis imaginaros como están las respectivas. Al principio yo me encontraba encantada con las atenciones tanto de mi suegra (aunque a ella le tengo que dedicar algunas entradas jejejeje) como con la de mis padres (que también se merecen las suyas, para que negarlo...) pero poco a poco la cosa ha ido pasando a un ligero estado de agobio y de temor frente a como se van a ir sucediendo los acontecimientos bebé-abuelos-papáscoquetos. Comprendo perfectamente la emoción que sienten, pero me da la sensación de que se van a inmiscuir bastante más de lo necesario y aunque hasta ahora he intentado frenarlo todo siendo lo más políticamente correcta, creo que voy a tener que acabar poniendo los puntos sobre las íes de manera bastante más borde.
Y como entrar en detalles va a resultar algo largo y tendido, lo iré dejando para sucesivas entradas ;)
Ciao!
Durante todos estos meses me he sentido muy bien y muy tranquila, debo dar gracias a que he pasado un embarazo fantástico sin náuseas y sin achaques de ningún tipo, ni siquiera los típicos a pesar del barrigón que he arrastrado a más de 40 grados todo el verano por medio sur de España y Portugal en autocaravana...
Porque eso sí debo reconocerlo, y es que ¡No he parado!
Incluso la tocóloga me sugirió que debería tranquilizarme un poco, que tanto trajín en vacaciones no era bueno para el bebé. Pero qué queréis que os diga, yo me encontraba fenomenal, con ganas de pasarlo bien y en todo momento he sentido que mi bebé estaba a gusto...
Pues eso, que se acerca el momento del parto y estoy como una rosa. Antes de quedarme embarazada e incluso al principio de la gestación el asunto parto-dolor-pinchazoepidural-sangre-episiotomía era algo que me quitaba el sueño, sin embargo poco a poco lo he ido asimilando (supongo que será cosa del instinto) hasta llegar al punto de verlo y sentirlo como la etapa final y natural de esta aventura que es el embarazo. Papácoqueto, en cambio, está aterrado con todo este asunto... y eso que me está acompañando a las charlas de preparación al parto y se está implicando al máximo, pero dice que si de él dependiera y tuviera que pasar por lo que yo estoy pasando y me queda por pasar, no tendríamos hijos.
Y superada esta fase de terror paritorio por mi parte, resulta que me encuentro con que me asaltan otros temores que en un principio ni me había planteado: la Familia. Sí, la Familia... ese extraño clan al que pertenecemos, del que no podemos deshacernos y que además hacen lo que hacen (casi siempre) por amor.
Nuestro bebé va a ser el primer nieto tanto por parte de Papácoqueto como por la mía, así que podéis imaginaros como están las respectivas. Al principio yo me encontraba encantada con las atenciones tanto de mi suegra (aunque a ella le tengo que dedicar algunas entradas jejejeje) como con la de mis padres (que también se merecen las suyas, para que negarlo...) pero poco a poco la cosa ha ido pasando a un ligero estado de agobio y de temor frente a como se van a ir sucediendo los acontecimientos bebé-abuelos-papáscoquetos. Comprendo perfectamente la emoción que sienten, pero me da la sensación de que se van a inmiscuir bastante más de lo necesario y aunque hasta ahora he intentado frenarlo todo siendo lo más políticamente correcta, creo que voy a tener que acabar poniendo los puntos sobre las íes de manera bastante más borde.
Y como entrar en detalles va a resultar algo largo y tendido, lo iré dejando para sucesivas entradas ;)
Ciao!
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