Tengo el blog absolutamente abandonado... y los vuestros también. La Nena tiene ya 22 días, ¡Qué estrés hemos pasado hasta ahora! Entre organizarnos a la nueva situación, las visitas que no han parado de llegar, los abuelos que están chocheando con la criatura y no nos dejan ni un respiro... vamos, que casi no tengo tiempo ni de ducharme. Precisamente ayer me di cuenta que hacía tres días que no me lavaba el pelo (¡Guarrilla!)
La lactancia ha sido una guerra sin cuartel entre la Nena y yo. Floja como ella sola, primero no tenía interés ninguno por comer y cuando lo mostró pasaba de la teta. Perdió casi 400gr de peso en los 10 primeros días de vida, la pediatra y la familia llevaban ya una semana insistiendo en que le diera ayuda con biberones cuando tuve un lapsus mamario y de la noche a la mañana se me retiró la leche. Finalmente claudiqué y le di biberones... aunque no cejé en mi intento de seguir metiéndole teta. Como por arte de magia (y tras mucha insistencia poniéndome a la Nena e insistiendo con el sacaleches) volví a producir leche, y hasta el día de hoy es lo único que come... Lo dijo bajito porque no me fío de ella un pelo, cruzo los dedos porque todo siga igual.
Una herramienta fundamental en esas horas y horas de teta que nos hemos pasado juntas ha sido el cojín de lactancia. No hace mucho que lo compré, pero ¡Madre mía! ¿Cómo he podido pasar dos semanas sin él? Ya os hablaré más largo y tendido del dichoso cojín, casi puedo decir que nos ha salvado la vida a las dos.
La Nena es un sol, el único problema que me ha dado es el de la comida, pero por lo demás no hace ruido ninguno. Es una niña risueña y feliz, que no llora ni cuando tiene el pañal sucio la pobre... Cuando tiene hambre hace ruiditos, ¡Pero no llora! Los vecinos me preguntan si está viva porque no la escuchan ni de día, ni de noche jejejeje
Espero tener tiempo para ponerme al día con todo ahora que parece que las cosas están más tranquilas.
sábado, 30 de octubre de 2010
sábado, 16 de octubre de 2010
Un rayo de luz
El miércoles de la semana pasada empecé con los dolores de parto casi a las 12 de la noche.
Siguiendo los consejos de la matrona aguanté y aguanté en casa hasta que las contracciones se separon por intervalos de apenas 5 minutos, lo que me llevó hasta las 2:30 de la mañana rodando por casa y literalmente doblada de dolor.
Papácoqueto y yo cogimos la maleta y todas la cosas y nos encaminamos al hospital.
Yo pensaba que con los dolores tan fortísimos que tenía y la cantidad de horas que llevaba aguantándolos (jejejejeje ilusa....) ya habría dilatado por lo menos un par de centímetros. Pero en el reconocimiento que me hicieron al llegar al hospital, un matrón muy sieso por cierto, me dijo que apenas había borrado el cuello del útero y que de dilatación nada... No me mandó de vuelta a casa porque vivo a tomar porculo del hospital maternal, así que me subieron a una habitación a esperar a que dilatara.
Una sabe que un parto duele: te lo cuentan amigas y familiares, los ves en la tele y en las películas, es algo que todo el mundo sabe. Pero hasta que no lo sufres en tus propias carnes no te haces idea de lo realmente doloroso que es. Hay mujeres que tienen la suerte de poder decir que sus partos no fueron especialmente dolorosos, yo no puedo decir lo mismo. Me considero una persona con un umbral del dolor bastante alto y además no soy nada quejica pero aquella noche por primera vez en mi vida, de mi garganta escaparon quejidos desgarrados.
Antes de que llegara el momento yo no tenía muy claro si quería o no epidural, pero cuando me la ofrecieron a las 9 de la mañana (ya llevaba 9 horas de insufribles dolores) la recibí con una sonrisa de oreja a oreja. Todavía me quedaban 7 horas más para traer a mi hija al mundo, pero al menos fueron llevaderas.
Papácoqueto entró conmigo al paritorio con aspecto de estar realmente acojonado, pero se comportó como un jabato todo el tiempo dándome ánimos y cariño. Tras media hora empujando la Nena no salía. Yo sabía que algo pasaba y se confirmó cuando echaron a Papácoqueto del paritorio y entraron una tocóloga, dos pediatras y un par de enfermeras más (al principio solo estaban una matrona y una enfermera). Me informaron que iban a sacar a la Nena con ventosa, que estaba un poco "atascada" pero que todo iba bien... yo no me lo creía.
La tocóloga trabajó muy rápido y muy bien, en apenas 5 minutos había despachado la faena sin desgarro y con una episiotomía de sólo 3 puntos.
Y entonces vi a mi niña, toda amoratada, estaba de color grisáceo y venía al mundo con los ojos abiertos... La llevaron a aspirarle los fluidos de la garganta, a pesarla, a comprobar que estuviera bien... comenzó a llorar ella y comencé a llorar yo. Dejaron pasar a Papácoqueto que nos comió a besos a las dos con los ojillos también llorosos. El pobre estaba preocupadísimo porque a él sí le habían explicado las complicaciones: la niña venía enredada con el cordón umbilical, por eso no conseguía salir.
A pesar de todo la Nena vino al mundo perfectamente sana y sin ningún problema. Es preciosa... claro, que voy a decir si soy su madre... no debo ser objetiva, pero a mí me parece la niña más bonita y más tierna del mundo y ha sido un rayo de luz en nuestras vidas. No solo en la mía y en la de mi marido, toda la familia, incluidos familiares de los que no esperaba atenciones de ninguna clase, se han volcado con la Nena.
Se nos cae la baba con ella, no podemos dejar de mirarla, de besarla, de quererla... Además ¡Es tan buena! No llora, apenas se queja la pobre criatura y cuando lo hace es a media voz, y aunque es muy pequeña ya nos dedica sonrisas.
Siguiendo los consejos de la matrona aguanté y aguanté en casa hasta que las contracciones se separon por intervalos de apenas 5 minutos, lo que me llevó hasta las 2:30 de la mañana rodando por casa y literalmente doblada de dolor.
Papácoqueto y yo cogimos la maleta y todas la cosas y nos encaminamos al hospital.
Yo pensaba que con los dolores tan fortísimos que tenía y la cantidad de horas que llevaba aguantándolos (jejejejeje ilusa....) ya habría dilatado por lo menos un par de centímetros. Pero en el reconocimiento que me hicieron al llegar al hospital, un matrón muy sieso por cierto, me dijo que apenas había borrado el cuello del útero y que de dilatación nada... No me mandó de vuelta a casa porque vivo a tomar porculo del hospital maternal, así que me subieron a una habitación a esperar a que dilatara.
Una sabe que un parto duele: te lo cuentan amigas y familiares, los ves en la tele y en las películas, es algo que todo el mundo sabe. Pero hasta que no lo sufres en tus propias carnes no te haces idea de lo realmente doloroso que es. Hay mujeres que tienen la suerte de poder decir que sus partos no fueron especialmente dolorosos, yo no puedo decir lo mismo. Me considero una persona con un umbral del dolor bastante alto y además no soy nada quejica pero aquella noche por primera vez en mi vida, de mi garganta escaparon quejidos desgarrados.
Antes de que llegara el momento yo no tenía muy claro si quería o no epidural, pero cuando me la ofrecieron a las 9 de la mañana (ya llevaba 9 horas de insufribles dolores) la recibí con una sonrisa de oreja a oreja. Todavía me quedaban 7 horas más para traer a mi hija al mundo, pero al menos fueron llevaderas.
Papácoqueto entró conmigo al paritorio con aspecto de estar realmente acojonado, pero se comportó como un jabato todo el tiempo dándome ánimos y cariño. Tras media hora empujando la Nena no salía. Yo sabía que algo pasaba y se confirmó cuando echaron a Papácoqueto del paritorio y entraron una tocóloga, dos pediatras y un par de enfermeras más (al principio solo estaban una matrona y una enfermera). Me informaron que iban a sacar a la Nena con ventosa, que estaba un poco "atascada" pero que todo iba bien... yo no me lo creía.
La tocóloga trabajó muy rápido y muy bien, en apenas 5 minutos había despachado la faena sin desgarro y con una episiotomía de sólo 3 puntos.
Y entonces vi a mi niña, toda amoratada, estaba de color grisáceo y venía al mundo con los ojos abiertos... La llevaron a aspirarle los fluidos de la garganta, a pesarla, a comprobar que estuviera bien... comenzó a llorar ella y comencé a llorar yo. Dejaron pasar a Papácoqueto que nos comió a besos a las dos con los ojillos también llorosos. El pobre estaba preocupadísimo porque a él sí le habían explicado las complicaciones: la niña venía enredada con el cordón umbilical, por eso no conseguía salir.
A pesar de todo la Nena vino al mundo perfectamente sana y sin ningún problema. Es preciosa... claro, que voy a decir si soy su madre... no debo ser objetiva, pero a mí me parece la niña más bonita y más tierna del mundo y ha sido un rayo de luz en nuestras vidas. No solo en la mía y en la de mi marido, toda la familia, incluidos familiares de los que no esperaba atenciones de ninguna clase, se han volcado con la Nena.
Se nos cae la baba con ella, no podemos dejar de mirarla, de besarla, de quererla... Además ¡Es tan buena! No llora, apenas se queja la pobre criatura y cuando lo hace es a media voz, y aunque es muy pequeña ya nos dedica sonrisas.
viernes, 1 de octubre de 2010
Visita a la tocóloga
Hoy he tenido revisión con la tocóloga y monitorización para ver como iba el embarazo.
Parece que ya estoy "a punto de caramelo"... aparte de que tengo la barriga bastante baja, me ha explicado que el cuello del útero está blandito. Por lo visto del tapón mucoso no hay ni rastro, he debido perderlo sin darme cuenta duchándome o en cualquiera de las miles de veces que me he levantado a orinar por las noches sin encender la luz...
Además me ha mirado el estado del líquido amniótico con con una especie de cánula con luz (no me he quedado con el nombre del procedimiento), me ha confirmado que está claro y perfecto, pero también me ha prevenido que es bastante probable que a raíz de la exploración e encuentre molesta.
¡Dicho y hecho! Aunque no tengo contracciones, las molestias son evidentes... Y tengo unos pinchazos de lo más tontos. Veremos si no acabo pariendo este fin de semana...
Parece que ya estoy "a punto de caramelo"... aparte de que tengo la barriga bastante baja, me ha explicado que el cuello del útero está blandito. Por lo visto del tapón mucoso no hay ni rastro, he debido perderlo sin darme cuenta duchándome o en cualquiera de las miles de veces que me he levantado a orinar por las noches sin encender la luz...
Además me ha mirado el estado del líquido amniótico con con una especie de cánula con luz (no me he quedado con el nombre del procedimiento), me ha confirmado que está claro y perfecto, pero también me ha prevenido que es bastante probable que a raíz de la exploración e encuentre molesta.
¡Dicho y hecho! Aunque no tengo contracciones, las molestias son evidentes... Y tengo unos pinchazos de lo más tontos. Veremos si no acabo pariendo este fin de semana...
miércoles, 29 de septiembre de 2010
Merengadas
Una cosa me lleva a la otra y parece que además estoy inspirada.
Ayer tuvimos una tarde de lo más ajetreada: primero fuimos a la guarde a reservar formalmente la plaza. Esa guarde nos gusta mucho aunque sus instalaciones no sean modernas, se ve que tiene unos años y una obra no le vendría mal, pero tanto las buenas referencias que me han dado de ella como la buena impresión que nos han causado tanto las trabajadoras como los métodos que tienen, han hecho que nos decidamos.
Después fuimos a casa de un amigo que tiene una bebita de 1 año. Él y su mujer estaban locos por quitarse de encima trastos y ropita que ya le queda pequeña y como son 13 los meses que se va a llevar con la mía ¡Perfecto! Porque si yo creía que ya tenía ropa más que de sobra, ayer por la tarde junté la suficiente como para montarme un puesto en el mercadillo... y forrarme.
Después corriendo para casa cargados con unos 25 kilos de ropa, bañerita (vamos por la segunda, así que una la llevaremos al pueblo de mi marido, que ir habrá que ir y cuando vayamos habrá que bañar a la Nena), otra sillita para el coche (que como tenemos uno cada uno nos viene de lujo) y la compra del Mercadona, que venían Abueloscoquetos a cenar. Supuso 2 viajes de coche-ascensor cargados hasta la bola, Papácoqueto bastante más que yo, para qué negarlo jejejeje
La verdad es que no había tenido tiempo de mirar la barbaridad de ropa que esta pareja nos había pasado, así que aprovechando que Abuelacoqueta llegó, nos pusimos manos a la obra con la purga.
Y es en esta parte cuando me reafirmé en que mi madre y mi suegra no son tan diferentes...
Muchísimas prendas, la mayoría de hecho, no las voy a aprovechar. Bien porque las veo algo desgastadas y no tengo necesidad dada la cantidad ingente de ropita que hemos acumulado, o bien porque directamente no son de mi agrado. Pero no solo es que no sean de mi agrado, es que es ropa que viene con las etiquetas de precio y todo del Corte Inglés, es decir, que a la mujer de mi amigo se han dedicado a regalarle ropa Merengue con la que no ha querido vestir a su hija... igual que yo no se la voy a poner a la mía.
Pero ahí entra Abuelacoqueta en acción, alucinada con los patucos de punto, los jerseys con lazos, los gorritos de la casa de la pradera...
Abuelacoqueta: Mamácoqueta, pero si es precioso!!!
Mamácoqueta: Mamá, por Diosssssss, estarás de broma...
Abuelacoqueta: Tú tráetelo para mi casa, que yo se lo pongo cuando tu no estés.
Mamácoqueta: Vieja, por encima de mi cadáver.
Y es que hace un par de semanas Suegra estuvo de visita en casa y se trajo un montón de revistas de labores y de punto infantil para enseñármelas y hacerle ropita a la Nena... Yo alucinaba... Porque la ropa que me mandaron ayer era merengue total, pero la que Suegra quería hacer además tenía un estilo rococó que cortaba la respiración. Algo así como esto:
Casi que me entra la risa... le pregunté que si la revista era de los años 30... a lo que me contesta "No, del año 91..." JAJAJAJAJAJA "Suegra, no puedo ponerle eso a mi Nena, yo te lo agradezco, pero te vas a pegar la paliza haciendo punto para nada, de verdad... " Y yo esto se lo contaba después a mi madre pensando que me entendía, pero resulta que tengo al enemigo en casa.
Ayer tuvimos una tarde de lo más ajetreada: primero fuimos a la guarde a reservar formalmente la plaza. Esa guarde nos gusta mucho aunque sus instalaciones no sean modernas, se ve que tiene unos años y una obra no le vendría mal, pero tanto las buenas referencias que me han dado de ella como la buena impresión que nos han causado tanto las trabajadoras como los métodos que tienen, han hecho que nos decidamos.
Después fuimos a casa de un amigo que tiene una bebita de 1 año. Él y su mujer estaban locos por quitarse de encima trastos y ropita que ya le queda pequeña y como son 13 los meses que se va a llevar con la mía ¡Perfecto! Porque si yo creía que ya tenía ropa más que de sobra, ayer por la tarde junté la suficiente como para montarme un puesto en el mercadillo... y forrarme.
Después corriendo para casa cargados con unos 25 kilos de ropa, bañerita (vamos por la segunda, así que una la llevaremos al pueblo de mi marido, que ir habrá que ir y cuando vayamos habrá que bañar a la Nena), otra sillita para el coche (que como tenemos uno cada uno nos viene de lujo) y la compra del Mercadona, que venían Abueloscoquetos a cenar. Supuso 2 viajes de coche-ascensor cargados hasta la bola, Papácoqueto bastante más que yo, para qué negarlo jejejeje
La verdad es que no había tenido tiempo de mirar la barbaridad de ropa que esta pareja nos había pasado, así que aprovechando que Abuelacoqueta llegó, nos pusimos manos a la obra con la purga.
Y es en esta parte cuando me reafirmé en que mi madre y mi suegra no son tan diferentes...
Muchísimas prendas, la mayoría de hecho, no las voy a aprovechar. Bien porque las veo algo desgastadas y no tengo necesidad dada la cantidad ingente de ropita que hemos acumulado, o bien porque directamente no son de mi agrado. Pero no solo es que no sean de mi agrado, es que es ropa que viene con las etiquetas de precio y todo del Corte Inglés, es decir, que a la mujer de mi amigo se han dedicado a regalarle ropa Merengue con la que no ha querido vestir a su hija... igual que yo no se la voy a poner a la mía.
Pero ahí entra Abuelacoqueta en acción, alucinada con los patucos de punto, los jerseys con lazos, los gorritos de la casa de la pradera...
Abuelacoqueta: Mamácoqueta, pero si es precioso!!!
Mamácoqueta: Mamá, por Diosssssss, estarás de broma...
Abuelacoqueta: Tú tráetelo para mi casa, que yo se lo pongo cuando tu no estés.
Mamácoqueta: Vieja, por encima de mi cadáver.
Y es que hace un par de semanas Suegra estuvo de visita en casa y se trajo un montón de revistas de labores y de punto infantil para enseñármelas y hacerle ropita a la Nena... Yo alucinaba... Porque la ropa que me mandaron ayer era merengue total, pero la que Suegra quería hacer además tenía un estilo rococó que cortaba la respiración. Algo así como esto:
Casi que me entra la risa... le pregunté que si la revista era de los años 30... a lo que me contesta "No, del año 91..." JAJAJAJAJAJA "Suegra, no puedo ponerle eso a mi Nena, yo te lo agradezco, pero te vas a pegar la paliza haciendo punto para nada, de verdad... " Y yo esto se lo contaba después a mi madre pensando que me entendía, pero resulta que tengo al enemigo en casa.
martes, 28 de septiembre de 2010
Suegra no hay más que una
Y menos mal!!
Esto no es solo aplicable a las suegras, por supuesto podemos meter en el mismo saco a nuestras propias madres, pero en esta ocasión a la que voy a despachar es a la susodicha... Porque anécdotas con la familia política he acumulado más en estos nueve meses de embarazo, que en los 8 años de relación con Papácoqueto.
Cuando supimos que estábamos embarazos hicimos un viaje al pueblo de Papácoqueto para darle la buena nueva a la familia, estas cosas considero que es mejor contarlas en persona que no por teléfono. No es que estén muy lejos, a unos 150km de distancia, pero la verdad es que no pasamos allí muchos fines de semana porque nos aburrimos los dos como ostras... Cómo explicarlo... La casa de mi suegra (y la mentalidad, he aquí el quiz de la cuestión) parecen sacadas de la serie Cuéntame.
Pues nada, dicho y hecho. Llegamos por la tarde y durante la cena les damos la noticia. Suegra contentísima, a Suegro parece que le han contado que la que está preñada es la cochina que tiene en el campo (casi ni aparta la vista del televisor), Cuñado, de 15 años, se pone colorado como un tomate (imagino que se le pasaría por la mente la forma en que nos quedamos embarazados) y hasta ahí todo bien.
Al día siguiente estaba Suegra preparando la comida por la mañana y me asalta con La Conversación:
Suegra: ...Pero tanto tú como tu madre trabajáis, ¿Qué vais a hacer con el bebé? (el sexo aún era indefinido)
Mamácoqueta: Pues tras la baja maternal tendremos que meterlo en una guarde.
Suegra: Pobrecito, tan pequeño... ¿No te da pena?
Mamácoqueta: Pues claro Suegra, pero qué remedio.
Suegra: La Felipa, la que vive dos casas más arriba, su hijo también vive en la ciudad y la nieta vive con ella
Mamácoqueta: ?¿¿?
Suegra: Que sí, que lo traigáis para acá y os lo crío yo
Mamácoqueta: Jejejeje... Esto... No.
Suegra: Que sí, que va a estar mejor. Y vosotros venís los fines de semana a verlo o recogerlo.
Mamácoqueta: ...No
Suegra: Que sí, si os váis a ahorrar mucho dinero
Mamácoqueta: ...No
Suegra: Y por qué no?
Mamácoqueta: Porque con quien tiene que estar es con su padre y con su madre, que somos NOSOTROS.
Suegra: Pero si es lo mejor, no ves que no tienes tiempo para dedicarle?
Mamácoqueta: ?¿
(Inciso---> Mi trabajo es de 7:30h a 15h en invierno y en verano se reduce de 8:00h a 14:00h, de Lunes a Viernes, lo que considero un lujazo comparado con otras pobres madres trabajadoras)
Suegra: Ya te digo yo que es lo mejor
Mamácoqueta (hasta el forro ya): Suegra, ¿Qué parte del NO es la no entiendes?
A todo esto, suegra pone su mejor sonrisa de aquínohapasadonada y sigue con sus quehaceres culinarios.
No veía el momento de contárselo a Papácoqueto, realmente me sentí indignadísima. Una cosa es intentar ayudarnos, pero yo me sentí como si me tomara por una niñata inepta incapaz de sacar un hijo adelante. Papácoqeto no se lo podía creer: "A mí no me dice esas cosas... Córtale el rollo la próxima vez, de todas formas creo que lo has malinterpretado ¿No?"
No, seguro que no...
Porque Suegra no entiende que su hijo sobreviva al lado de alguien como yo, que no plancha las sábanas, ni los calzoncillos, ni de hecho la mayoría de las cosas. A ver, una camisa o un pantalón de pinza sí que los plancho, pero unos pantalones vaqueros o una camiseta de algodón lo que hago es que la sacudo y la tiendo estiradita y va que chuta. Ni tampoco comprende como puedo ponerle un plato precocinado para cenar, o mejor aún, que sea él quién planche o cocine.
Pues nada, que nos íbamos ya de vuelta para casa y le trae a Papácoqueto un par de camisetas y de calzoncillos que le había lavado (a mano por supuesto ¡Ja! Que para eso lo quiere más que yo...) Él aprovecha para ponerse una de las camisetas esas, a lo que le dice Suegra mirándome de reojo: Hijo, pero qué guapo estás con la ropa bien planchadita!!
Esto no es solo aplicable a las suegras, por supuesto podemos meter en el mismo saco a nuestras propias madres, pero en esta ocasión a la que voy a despachar es a la susodicha... Porque anécdotas con la familia política he acumulado más en estos nueve meses de embarazo, que en los 8 años de relación con Papácoqueto.
Cuando supimos que estábamos embarazos hicimos un viaje al pueblo de Papácoqueto para darle la buena nueva a la familia, estas cosas considero que es mejor contarlas en persona que no por teléfono. No es que estén muy lejos, a unos 150km de distancia, pero la verdad es que no pasamos allí muchos fines de semana porque nos aburrimos los dos como ostras... Cómo explicarlo... La casa de mi suegra (y la mentalidad, he aquí el quiz de la cuestión) parecen sacadas de la serie Cuéntame.
Pues nada, dicho y hecho. Llegamos por la tarde y durante la cena les damos la noticia. Suegra contentísima, a Suegro parece que le han contado que la que está preñada es la cochina que tiene en el campo (casi ni aparta la vista del televisor), Cuñado, de 15 años, se pone colorado como un tomate (imagino que se le pasaría por la mente la forma en que nos quedamos embarazados) y hasta ahí todo bien.
Al día siguiente estaba Suegra preparando la comida por la mañana y me asalta con La Conversación:
Suegra: ...Pero tanto tú como tu madre trabajáis, ¿Qué vais a hacer con el bebé? (el sexo aún era indefinido)
Mamácoqueta: Pues tras la baja maternal tendremos que meterlo en una guarde.
Suegra: Pobrecito, tan pequeño... ¿No te da pena?
Mamácoqueta: Pues claro Suegra, pero qué remedio.
Suegra: La Felipa, la que vive dos casas más arriba, su hijo también vive en la ciudad y la nieta vive con ella
Mamácoqueta: ?¿¿?
Suegra: Que sí, que lo traigáis para acá y os lo crío yo
Mamácoqueta: Jejejeje... Esto... No.
Suegra: Que sí, que va a estar mejor. Y vosotros venís los fines de semana a verlo o recogerlo.
Mamácoqueta: ...No
Suegra: Que sí, si os váis a ahorrar mucho dinero
Mamácoqueta: ...No
Suegra: Y por qué no?
Mamácoqueta: Porque con quien tiene que estar es con su padre y con su madre, que somos NOSOTROS.
Suegra: Pero si es lo mejor, no ves que no tienes tiempo para dedicarle?
Mamácoqueta: ?¿
(Inciso---> Mi trabajo es de 7:30h a 15h en invierno y en verano se reduce de 8:00h a 14:00h, de Lunes a Viernes, lo que considero un lujazo comparado con otras pobres madres trabajadoras)
Suegra: Ya te digo yo que es lo mejor
Mamácoqueta (hasta el forro ya): Suegra, ¿Qué parte del NO es la no entiendes?
A todo esto, suegra pone su mejor sonrisa de aquínohapasadonada y sigue con sus quehaceres culinarios.
No veía el momento de contárselo a Papácoqueto, realmente me sentí indignadísima. Una cosa es intentar ayudarnos, pero yo me sentí como si me tomara por una niñata inepta incapaz de sacar un hijo adelante. Papácoqeto no se lo podía creer: "A mí no me dice esas cosas... Córtale el rollo la próxima vez, de todas formas creo que lo has malinterpretado ¿No?"
No, seguro que no...
Porque Suegra no entiende que su hijo sobreviva al lado de alguien como yo, que no plancha las sábanas, ni los calzoncillos, ni de hecho la mayoría de las cosas. A ver, una camisa o un pantalón de pinza sí que los plancho, pero unos pantalones vaqueros o una camiseta de algodón lo que hago es que la sacudo y la tiendo estiradita y va que chuta. Ni tampoco comprende como puedo ponerle un plato precocinado para cenar, o mejor aún, que sea él quién planche o cocine.
Pues nada, que nos íbamos ya de vuelta para casa y le trae a Papácoqueto un par de camisetas y de calzoncillos que le había lavado (a mano por supuesto ¡Ja! Que para eso lo quiere más que yo...) Él aprovecha para ponerse una de las camisetas esas, a lo que le dice Suegra mirándome de reojo: Hijo, pero qué guapo estás con la ropa bien planchadita!!
lunes, 27 de septiembre de 2010
Vaya nochecita
Hace ya cosa de un mes que por las noches me despierto con contracciones ligeramente dolorosas pero no regulares y bastante espaciadas. Cuando se lo comenté a la matrona ella me dijo que era lo más normal del mundo, que no me preocupara pues es parte del proceso de borrado del cuello del útero y que es hasta bueno, porque cuanto más borrado lo tenga llegado el momento, más ágil será la dilatación.
Pero esta madrugada lo he pasado fatal... Sobre las 5 de la mañana me desperté con unos dolores intensísimos, además Gato debía notar algo raro porque estaba especialmente pesado y cariñoso. Entre las contracciones y Gato intentando ponerse encima mía para darme arrullos, terminé por levantarme de la cama y probar suerte en el sofá.
Por supuesto Gato no conforme, me siguió. Empecé a sentir contracciones cada vez más dolorosas y más seguidas, las empecé a cronometrar y me venían cada 2 o 3 minutos "¡Ea! ya estamos de parto..." pensé, aún así no quise despertar a Papácoqueto, que se encontraba en el séptimo sueño, y opté por seguir contando contracciones e intentar relajarme.
Estuve así aproximadamente media hora, hasta que las contracciones empezaron a espaciarse cada vez más, el intenso dolor remitió quedándose en una ligera molestia y volví a acostarme.
El resto del día lo he pasado con el cuerpo raro. No es que esté mal, pero tampoco estoy bien... de vez en cuando noto alguna contracción no dolorosa (que hasta ahora siempre me habían venido por la tarde-noche y nunca por las mañanas), pero no me han impedido lo más mínimo dedicarme con desenfreno a la que se ha convertido en mi tarea favorita: limpiar la casa. Porque vaya, eso sí, a pesar de todo me ha dado otra vez por preparar el nido como las locas y no he dejado rincón de la casa por frotar ni pelo de Gato por recoger.
Hace un rato ha llamado mi madre por teléfono y le he comentado lo que me ha pasado. Ella, que además de tener la experiencia de tres hijos es enfermera y algo más puesta que yo está en estos menesteres, me ha dicho que me relaje, que pare de limpiar como las locas y que no tiene que significar que vaya a ponerme de parto YA, pero que desde luego mucho no queda...
Así que nada, aquí estoy esperando a ver si la Nena se decide o no a salir... Porque estar embarazada ha sido y es una experiencia fabulosa, pero ya empiezo a estar un poco harta e impaciente. Tengo ganas de quitarme este peso que llevo dentro, que ya más que un peso es un auténtico lastre, pero sobre todo estoy deseando verle la carita y acunarla en brazos.
Pero esta madrugada lo he pasado fatal... Sobre las 5 de la mañana me desperté con unos dolores intensísimos, además Gato debía notar algo raro porque estaba especialmente pesado y cariñoso. Entre las contracciones y Gato intentando ponerse encima mía para darme arrullos, terminé por levantarme de la cama y probar suerte en el sofá.
Por supuesto Gato no conforme, me siguió. Empecé a sentir contracciones cada vez más dolorosas y más seguidas, las empecé a cronometrar y me venían cada 2 o 3 minutos "¡Ea! ya estamos de parto..." pensé, aún así no quise despertar a Papácoqueto, que se encontraba en el séptimo sueño, y opté por seguir contando contracciones e intentar relajarme.
Estuve así aproximadamente media hora, hasta que las contracciones empezaron a espaciarse cada vez más, el intenso dolor remitió quedándose en una ligera molestia y volví a acostarme.
El resto del día lo he pasado con el cuerpo raro. No es que esté mal, pero tampoco estoy bien... de vez en cuando noto alguna contracción no dolorosa (que hasta ahora siempre me habían venido por la tarde-noche y nunca por las mañanas), pero no me han impedido lo más mínimo dedicarme con desenfreno a la que se ha convertido en mi tarea favorita: limpiar la casa. Porque vaya, eso sí, a pesar de todo me ha dado otra vez por preparar el nido como las locas y no he dejado rincón de la casa por frotar ni pelo de Gato por recoger.
Hace un rato ha llamado mi madre por teléfono y le he comentado lo que me ha pasado. Ella, que además de tener la experiencia de tres hijos es enfermera y algo más puesta que yo está en estos menesteres, me ha dicho que me relaje, que pare de limpiar como las locas y que no tiene que significar que vaya a ponerme de parto YA, pero que desde luego mucho no queda...
Así que nada, aquí estoy esperando a ver si la Nena se decide o no a salir... Porque estar embarazada ha sido y es una experiencia fabulosa, pero ya empiezo a estar un poco harta e impaciente. Tengo ganas de quitarme este peso que llevo dentro, que ya más que un peso es un auténtico lastre, pero sobre todo estoy deseando verle la carita y acunarla en brazos.
jueves, 23 de septiembre de 2010
Soy débil...
Sí lo reconozco... he vuelto a hacer un pedido en Bottega Verde... y eso que cada vez que hago uno me prometo no volver a hacerlo ¿El motivo? En ocasiones las entregas han llegado a tardar más de un mes y por norma general no me han llegado nunca antes de 15 días, pero las ofertazas y los descuentos que me mandan hacen que no pueda resistirme y siga picando.
No es que todos los productos de la marca de cosmética natural italiana sean para tirar cohetes, pero hay algunos a los que me he hecho adicta y sin los que no puedo vivir. El ejemplo más claro es la crema corporal hidratante reafirmante, una auténtica delicia de medio litraco en tarro. No es nada barata, pero entre que está con 10€ de descuento y que he conseguido descuentos por valor de 16€ (haciéndote fan de BV en facebook te da acceso a un enlace con 10€ de descuento, además al introducir el código green box CIAO te descuenta otros 6€) en el total del pedido además de los gastos de envío gratis... pues nada, pedido al canto.
Otro potingue de lo más interesante que he echado al carro de la compra ha sido el kit de ácido glicólico. Ya había probado la crema con resultados fabulosos pero hacía tiempo que se me había terminado. Su precio habitual sin descuentos es exagerado y van y lanzan esta oferta en la que no solo está la crema tirada de precio, si no que incluye peeling y toallitas. Ea, pues otra tentación al carro de la compra.
Y claro... ya que estamos de compras y de ofertazas, pues una no puede ir echando un vistazo y no dedicarse a añadir productos a 4.99€... total, por cinco eurillos de nada ¿No merece la pena probar alguna crema facial, tratamiento para pies, o mejor aún, la gama infantil para mi pequeñina?
Mmmm... Me da la impresión de que esta entrada la estoy haciendo para desquitarme del sentimiento de culpabilidad que me crea hacer compras online. Realmente es una fase que tengo casi superada, pero ya os digo que de vez en cuando no puedo evitar picotear, sobre todo si son productos que sé que tarde o temprano acabaré comprando y en este momento están a buen precio.
Salgo de cuentas el día 4 de Octubre, qué os apostáis a que no me llega el paquete antes de que nazca la nena!!
No es que todos los productos de la marca de cosmética natural italiana sean para tirar cohetes, pero hay algunos a los que me he hecho adicta y sin los que no puedo vivir. El ejemplo más claro es la crema corporal hidratante reafirmante, una auténtica delicia de medio litraco en tarro. No es nada barata, pero entre que está con 10€ de descuento y que he conseguido descuentos por valor de 16€ (haciéndote fan de BV en facebook te da acceso a un enlace con 10€ de descuento, además al introducir el código green box CIAO te descuenta otros 6€) en el total del pedido además de los gastos de envío gratis... pues nada, pedido al canto.
Otro potingue de lo más interesante que he echado al carro de la compra ha sido el kit de ácido glicólico. Ya había probado la crema con resultados fabulosos pero hacía tiempo que se me había terminado. Su precio habitual sin descuentos es exagerado y van y lanzan esta oferta en la que no solo está la crema tirada de precio, si no que incluye peeling y toallitas. Ea, pues otra tentación al carro de la compra.
Y claro... ya que estamos de compras y de ofertazas, pues una no puede ir echando un vistazo y no dedicarse a añadir productos a 4.99€... total, por cinco eurillos de nada ¿No merece la pena probar alguna crema facial, tratamiento para pies, o mejor aún, la gama infantil para mi pequeñina?
Mmmm... Me da la impresión de que esta entrada la estoy haciendo para desquitarme del sentimiento de culpabilidad que me crea hacer compras online. Realmente es una fase que tengo casi superada, pero ya os digo que de vez en cuando no puedo evitar picotear, sobre todo si son productos que sé que tarde o temprano acabaré comprando y en este momento están a buen precio.
Salgo de cuentas el día 4 de Octubre, qué os apostáis a que no me llega el paquete antes de que nazca la nena!!
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